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Peut l´art sauver le monde?
¿Puede el arte salvar al mundo?
Can art save the world?


Con el cuadro “El Flautista” de Eduardo Manet y el eslogan que figura en el titular, ostentó la ciudad de Amberes Bélgica) el título anual de Capital Cultural de Europa, en 1993, para toda la Comunidad Económica Europea.

Esta costumbre de otorgar la titularidad de Capital Cultural durante un año a una ciudad, continúa en el viejo continente. Es una forma de impulsar la cultura y la creatividad, además de establecer el precedente de una sola capital de la cultura, para un continente lleno de capitales que compiten en busca de notoriedad.

 

 

 

 
Que se elija un eslogan así para regir las actividades culturales líderes de Europa, durante 12 meses, es toda una osadía. Que Amberes, lo propusiera, lo aceptara y lo manifestara, es un acto de valentía de su corporación municipal y del alcalde del momento.

Que se eligiera un cuadro de un pintor impresionista, de origen francés, con idioma de la rama de las lenguas romances haciendo referencia a la pintura es todo un tema que revelar. Tocando música, luego refiriéndose a la música. Con una flauta, luego simbolizando el canto. Vestido de militar, luego referenciando la disciplina y el buen combate, y de edad joven, luego hablando de futuro. Es todo un acto de creatividad que raya en la perfección.

Sabemos que todos esos elementos no pudieron ser tomados en consideración en la elección, por ello aún nos parece más osadamente extraordinaria la propuesta. Así se sentó un precedente profético de la gran ayuda que el arte puede dar a la humanidad. Así también, sin querer, queriendo se hace historia.

Ese mismo año se crearon las bases constitutivas de Artesofía, que nació en 1994 como Sonidosofía, pasando en 1995 a su nombre actual, ¿habrá relación entonces entre ambas cosas?