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La verdadera educación es un proceso de investigación no condicionado que lleva a resultados individualizados, a la vez es un conocimiento aplicado que lleva a la sabiduría; la sabiduría se entiende como el resultado del acto. Transformar lo que se aprende o se sabe en experiencias y sacar conclusiones propias. Esta educación no favorece la entrega de conocimientos que conlleven a conclusiones preestablecidas como ciertas, sino que permitan al alumno obtener su propia verdad.

La educación no es sólo enseñar, su verdadera intención es formar y conformar, a la vez que construir y descondicionar. Construir individuos equilibrados, tanto en su salud, como en sus relaciones con el entorno. Educar tampoco es suministrarle al individuo un cúmulo de datos para que puedan responder puntualmente a cuestionarios sobre esos mismos datos, los cuales usualmente no tienen utilidad práctica, pero que sí congestionan ciertas áreas sensibles del alumno dificultando su discernimiento ágil y eficaz así como su sentido común.

 Para reentender el proceso educativo a un nivel superior, diferente de como lo hemos hecho hasta ahora, tenemos que adentrarnos inevitablemente en la anatomía invisible de nuestros alumnos. ¿Cómo podemos enseñar a alguien que no conocemos? ¿Cómo trabajar con áreas que ignoramos? Podríamos preguntarnos ¿Dónde se alojan las sustancias energéticas codificadas como sonido, color y forma, que sustentan todo conocimiento, que conforman toda clase, materia, individuo? Por último nos deberíamos plantear ¿Son sólo comprensiones o tienen algún otro rol en el individuo?

No somos como siempre hemos creído sólo cuerpo, mente y espíritu. Esta creencia es una afirmación demasiado pobre sobre nuestra realidad actual. Somos muchas más cosas. Somos un compendio de vida inteligente, con áreas muy definidas y especializadas, las cuales no suman menos de ocho, cada una con su función específica. Algunas de ellas subdesarrolladas por ignorancia.

La integralidad es el proceso que se ocupa de todas las partes de una realidad. Así, la integralidad educativa no quiere dejar algo del alumno y del profesor fuera del proceso docente; pretende enseñar con base en una escala de valores naturales y objetivos, que se tome completamente en serio al ser humano y le ofrezca una propuesta digna, donde lo primero sea puesto en primer lugar. Por ello  este modelo trabajará con todas las inteligencias de los alumnos, de una forma integrada.

clavedesol@educartemas.com