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Todos sabemos qué es un cuento; más sólo algunos pueden conocer su verdadera identidad, una que se oculta en un jardín de metáforas, alegorías y por qué no, fantasías. La real identidad de este tipo de texto es la que nunca hubieran pensado.
Cuando mencionamos cuento, enseguida nuestra mente nos habla de libros, de historias de infancia, a más de uno se le viene al recuerdo Caperucita Roja o los cuentos de Andersen; pero esto no lo es todo. El cuento es un mundo aparte. ¿A qué me refiero con esto? El cuento es una forma de introducirnos en la imaginación, a la recreación por nuestra mente. Cuando leemos podemos ser héroes, villanos, pequeños, grandes y medianos, podemos ser todo o si lo deseamos, nada; cuando somos nosotros los escritores de estas historias, el mundo que vivimos es más rico, puesto que el personaje que creamos toma vida, se separa de nosotros con una personalidad propia. El personaje guía al escritor; él sólo tiene que describir los sucesos. Muchas veces cuando escribo tengo una idea, digamos una estructura, pero luego ésta desaparece puesto que los personajes simplemente no quieren seguirla y se salen con la suya. - “Oye escritor, que yo no soy tú, que no tengo por qué hacer lo que tú quieras”. Entonces pensamos: !Caramba, pero qué se ha creído! y lo obligamos ha hacer lo que queremos, y esto justamente es lo peor que podemos hacer; un crimen, puesto que le robamos su libertad. ¿Pero a dónde quiero llegar? Lo que quiero es que capten que los cuentos son como puertas a dimensiones desconocidas, a las que sólo puede llegar la gente que posee un bien invaluable: la imaginación. Ella lo es todo a la hora de leer. Cuando leemos algo que es bueno, siempre salimos satisfechos; muchas veces nos desperezamos, como si hubiéramos estado largo rato dormidos. No, es otra cosa la que nos hace desperezarnos, y esa cosa es el viaje: acabamos de regresar a la realidad. Así es, los cuentos son grandes maravillas, son formas de viajar y de aprender. Sí, de aprender con un cuento, si conseguimos deshacernos de nuestros razonamientos y nos vamos a las percepciones captaremos un mundo rico de información, de grandes verdades que se ocultan en los inofensivos y pequeños cuentos. Para finalizar les recomiendo que no esperen más, tomen algún cuento, léanlo y cuando lo hagan disfrútenlo, recréense, y cuando hayan terminado, sientan sus sensaciones y comiencen a desentrañar sus ocultos conocimientos. Esos conocimientos se ocultan en el jardín, el de las metáforas y frases, yo les recomiendo que disfruten sus flores. |